martes

Transexual

Su manera de pensar se contradice con su cuerpo equivocado.
Siente como tú y yo sentimos, no lo olvides.
Las mismas emociones vistas desde su hemisferio tapado.
Es consciente de manifestarse como lo que verdaderamente es
pero no le importa que le digan lo extraño que puede parecer.
Le miran pieles vestidas de hombres…y el se sonroja
pero le entristece saber que no le pueden llegar nunca a amar.
Es inocente de lo evidente pero teme mostrarlo.
no quiere que la situaciones y las personas cambien,
tampoco le gustaría que se alejasen de el.
Llora asustado de ser si mismo, cada tarde en aquella habitación
que para el es su prisión derretida y hermética.
Quiere regalarle al exterior lo que ha ocultado. Ella.
En la escuela estaba siempre rodeado de chicas
con las que compartía las mismas afinidades
los mismos gustos.
Admiraba a su muñeca, la de tacones de cristal.
Él la acariciaba el pelo susurrándola que quería ser igual…
Años mas tarde el fue el siendo ella.
Estaba en las nubes del cielo
cuando subía al escenario y sus faldas volaban.
Se había aceptado a sí misma.
Tras las rejas del miedo
su madre le conto que le había visto,
en aquel desfile nocturno, aquel rincón sonámbulo.
Ella no respondió nada.
Pero no hizo falta…Su madre le abrazo.
Para ella el amor era de colores,
vivos, alegres, dulces
se enamoraba de un alma
de una persona abstracta
no de un cuerpo.

13 años.

jueves

Toxiccerebral.

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Me da grima caminar de puntillas y escuchar esos susurros entreabiertos. De palabras que no saben lo que dicen y ni si quiera a quien se lo cuentan.
Me siento devastada y perdida en un reloj de arena efímero y un cuchillo se desliza por mis pies amartillados para sangrar descargar y derramar lo único que me queda de quien fui cuando aún sufría.
Me estoy transformando en algo sin sentimientos, sin mitad ni éxtasis, sin remordimiento de no autocontrolarse, de no tropezarse porque ya estoy enterrada y ocupo el espacio que otras esencias deberían ocupar por mi.
No le encuentro sentido a relacionarme con los demás pues son esponjas que absorben y sueltan todo sin llegar a alcanzar sus sueños miserablemente mientras se van pudriendo con el vapor que se derrite en sus aires vertiginosos que ni siquiera ellos mismos respiran.
Soy una apática trastornada sin un abecedario descifrable a la que no le importa ni nada ni nadie de su alrededor ni siquiera si misma maquillada de ganas de vivir.
Me doy vergüenza cuando mendigo amor a aquel elemento anclado en las melancolías que se ha creado el solo, para que intentar cuando el resultado se va a reducir a matar unos labios agrietados y un lo siento más.
Si por lo menos sirviese para algo entonces podría tener utilidad, un sentido, una lógica, unos ojos sin necesidad de mirarse a los espejos inventados del rincón de los infiernos.
El mundo giraría y atravesaría cada estrella de oro, viviría en un paraíso atonal y me resbalaría el agua estremecida y azul de las virutas de nieve por mis brazos semiabiertos con ganas de amar y de volver a revivir todo lo que existió en otras mentes atrás.

17 años

martes

Pour toi, une grand-mere precieuse.

1 año, 6 meses y 20 días y es ahora cuando tomo la valentía o cobardía de dirigirme hacia ti pues ya estoy mejor. Pero no hay día en que no me acuerde de ti. Ni uno, lo prometo.
He sido egoísta al no querer ver lo que ante mis ojos se mostraba. Tu. Te hacías débil, delicada, con espinas de escombros, frágil, suave, con ganas de seguir pero con todo acabado, con ganas de empezar pero con terror a lo desconocido.
Mientras tanto a mí me sobraban las ganas de continuar, de crear, la fuerza, el brillo en mis ojos, el nácar de mis piernas, la suerte, la fragancia del tiempo, el desorden y el caos de la naturaleza armoniosa.
Me sobraba todo aquello que conseguí contigo y que nunca hubiera obtenido antes si tu hubieras existido en mí.
Pasaste por mi mundo durante 15 años. No podía pedirte los 16 aunque solo faltasen unos días pero créeme, se que lo intentaste para pasar mas tiempo a mí lado, para seguir anudándome aun habiendo perdido parte de ti, trastornada y sin observarte a ti misma, con ganas de querer, ganas de no caminar hacia el destino y luchando contra el universo contra la naturaleza y las palabras, contra el sonido y contra el retorno de la marea alta. Pero no pudo ser.
Luchando hasta el final con las alas descosidas, con los labios agrietados y manchas. Tu final. Lo decidiste, o…puede que no, espero poder saberlo en alguna ocasión.
Recuerdo el día en que me despedí de ti. Fue un presentimiento frío y seco, una sonrisa fingida con un adiós entre lágrimas y un vacío tembloroso.
Dos días antes de que pasara mí madre y yo te compramos un puzzle que constaba de 9 piezas, para que practicases tus habilidades y no pensases en oscuro
Tú dormías sin dejarnos ver tus ojos. Mis ojos.
Fuimos a verte con desgana pero ahora daría lo que fuera por volver a estar a tu lado. Ese momento se me deslizo de entre los brazos por imprudente, por infantil, por juventud, lo deje ir.
Te despertaste dejándonos ver tus preciosos ojos ya devastados y cansados de tanto mirar. Nos conociste, una vez más y la última en mi caso.
Con el esfuerzo de respirar atada a mil cables intentaste hacer el puzzle y mi madre y yo nos gritábamos sin respetarte, sin respetar nada.
-No me gusta que discutáis. Siempre estáis igual-
Y esa frase fue la más elegante que nunca me dijeron. No habías encajado absolutamente ninguna pieza e incluso las ponías del lado contrario. Tu mente se había fugado pero tu corazón aún estaba ahí y no, ¡no lo escuchamos! porque a día de hoy seguimos discutiendo hasta que yo me acuerdo de ti. De una flor marchita que brillaba mucho más que las vivas mates.
A la hora de despedirnos todo fue tan distinto…Yo lo había comprendido todo .Esta vez no fueron dos besos de tradición, fueron dos besos con cariño, un abrazo profundo y un te quiero que yo no suelo pronunciar.
Se me derramó una lágrima y rápidamente la hice desvanecerse. No quería que te preocuparas más por mí. Ya no.
Te sonreí sin ganas de hacerlo y dije adiós.
-Es el final y ella lo sabe.-comenté a mi madre bajando muy despacio los escalones.
Ella me contesto que la flor marchita parecía que en todo momento iba a caer pero que nunca lo hacía.
Llegó el día.25 de diciembre del 2009.
-Ha muerto. La noche de nochebuena no te lo comunicamos antes para que no lo pasarás mal hasta hoy. La abuela y ella se gritaron, se sentó y dijo que se iba a morir,(pero eso siempre lo decía) paró su corazón aun teniendo pulso y le hicimos el boca boca. Pero ya se había ido-
Yo rompí a llorar, echa trizas, devastada por el trágico infinito, buscando el amor que te debía de haber dado antes de perderte.
Fuiste la que me crío, por la que me ponía triste cuando marchabas sin besarme, la que me ha hecho feliz, la que ayudó a mi madre cuando ella estudiaba en la universidad, la que jugaba conmigo cuando me sentía mal y empapabas los paños en agua helada.
Fuiste.
La lluvia estremecedora y melancólica acompañaba los sentimientos de la tarde.
Tu cuerpo, a través de dos cristales. No pude ver nada más, ninguna expresión en tu rostro, ningún gesto ni ningún movimiento de manos. Solo unos labios curvados en dirección a la gravedad.
Mientras tanto de reojo tenía que soportar como gente que no sabía nada de ti estaba haciendo el paripé por quedar bien, hablando de recetas de cocina y de lo guapos que estaban sus hijos.
El funeral fue rápido, enterraron una flor hueca pero con su fragancia descabellada entre el arco iris.
Enriqueta Izquierdo. Podía leerse mientras caías en una caja encerrada aún teniendo claustrofobia.
Pero no, esta vez no se escuchó ningún miedo ni ninguna queja por tu parte.
Solo las lágrimas guiadas entre suspiros y pensamientos que trataban de huir.
Caras desconocidas me abrazaban, incomprensiblemente y con sus ojos me decían lo siento, como si pudieran cambiar con sus sílabas los hechos, cómo si algo de lo sucedido no fuera a marcarse en mi vida.
Soñé tantas veces contigo y me decías tanto en tan pocas palabras…y sé que no te olvidaste aún de mí, se positivamente que nunca lo harás y yo tampoco. Espero volver a verte sea donde sea con forma o sin forma, pero verte.

17 años.

Sigues sin existir.

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Te echo de menos aunque no existas… Buscándote entre soles de sombras inertes, entre huracanes y vida nula.
Te busco y no estas, no te encuentro y sigo sin verte, cada instante, cada mirada perdida entre esferas y ojos.
Tiempo gastado en algo que no eres tu… Entre tigres y sexo, entre nadie ni nada, entre tierra molida, entre memorias picadas.
Me esfuerzo en pensar que eres tu y me mienten. Tú no eres tu. Aun no puedo desear conocerte otra vez porque nunca lo he hecho.
Sé de las cosas que veo, se de las cosas que siento, se de opiniones comunes y comunes ocultas, pero no, no sé nada de ti todavía.
Imaginar dos manos unidas, dos mentes llenas de esquizofrenia constante, dos vidas entrelazadas llenas de ganas de ser, suerte, encuentro continuo sin desgaste. Pero te imagino de espaldas. Aún no he visto tus ojos, ni tus labios, ni tu cara. Solo lo he hecho. Los he sentido en mi mente sin que sean míos y sin saber de quien son si son de otra o no.
Y cuando llueve siento que estas triste, que yo estoy derrumbada porque algo hace que no nos encontremos, que sigamos andando…que haga sol y corramos sin una meta, que vuelva a hacer frío e incluso granice y abrazada a mí misma tenga que recorrer el camino de vuelta.
Es cansado. Me estoy derritiendo. Me esta bajando la necesidad de tus labios y mi mundo inventado se viene abajo reconstruyéndose dirección a la gravedad.
¿Porqué no? ¿Por qué no me recoge el encuentro entre miles de mundos? ¿Debo cambiar de lugar para no dejarte ir? ¿Nos perderemos sin habernos mirado antes a los ojos de las entrañas entre sollozos y amor?
Reconozco que es fe. Fe de ti. Fe de mí. Igual no existes…Igual yo ya no existo cuando hayas llegado, tal vez me haya ido justo cuando tu has venido o nos cruzamos sin saber que somos nosotros, que yo soy aquella, que tu eres aquel…


17 años.